A pesar de la creencia popular de que todos los empleados sueñan con ser jefes alguna vez, un estudio realizado por Randstad muestra lo contrario. Solo el 14% de las más de 23.000 personas encuestadas han reconocido que dirigir un equipo forma parte de sus prioridades.
La mayoría de los trabajadores reconocen que se encuentran a gusto en su puesto actual y que no desean mayores responsabilidades. Además, los trabajadores encuestados eligen la estabilidad de sus puestos actuales frente a un ascenso que quizás a largo plazo sea más efímero.
La presión que los jefes sufren constantemente es otro de los criterios que provoca el rechazo de los encuestados a los puestos de responsabilidad. Según el estudio, los jefes están obligados a realizar continuos esfuerzos que muchas veces ni siquiera son reconocidos por la dirección.
¿Y vosotros qué opináis de este estudio? Os gustaría convertiros en el jefe de la oficina o preferís el puesto que ocupáis en la actualidad?

